8 de abril de 2008

Recuerdos de Romero y oro


El veredicto de la montera.

El monumento a la verónica en entregas aleatorias. El peso incontestable de la Estética de Sevilla. El aroma verde de la tarde. El sonido del percal sobre el albero. La magia de un arte efímero que nunca muere. El tiempo y el espacio. Lo justo, lo medido, lo que no sobra pero basta. El silencio a gritos.

Media.

La mirada de la ilusión. La distancia de la ilusión. La ilusión. La franela y la caricia. La seda, el oro y el terciopelo. La izquierda más diestra. Dos, tres, cuatro, cinco. La música para no escucharla. El anillo imperfecto que cruje. Sevilla y las campanas de la Giralda.

Trincherazo y “el de la firma”.

El trámite contractual...

El paladar.

4 de abril de 2008

Las partes de mi colegio

Mi colegio tenía dos partes fundamentales perfectamente diferenciadas: un hermoso patio de mármol sustentado por firmes columnas y una profesora de lengua y literatura, soporte fundamental en mi aprendizaje. Desde que escuché la “teoría” de Fernando Villalón sobre la división del mundo, me gusta establecer de vez en cuando ese tipo de sentencias dicotómicas. Las dos partes de mi colegio eran igual de frías y contundentes; y al mismo tiempo se erigían en sus propias antítesis. Quiero decir con esto, que la voz de aquella profesora tenía un tacto de terciopelo y que el patio blanco nos susurraba a nuestra entrada para templarnos los nervios. No sé si me he explicado. Pero cierro los ojos ahora mismo y los estoy sintiendo a los dos…

Sería capaz en este preciso momento de viajar hasta entonces y, desde la calle Conde Negro, colarme por aquella ventana para sentarme en mi pupitre. Porque mi pupitre imaginario nunca se ha movido de allí, y la voz de aquella mujer nunca se ha borrado de mi recuerdo.

Había en el patio un toldo anaranjado, que a partir de Abril se unía a la frialdad del mármol formando una carta de colores rojizos, asaetada por los desaguaderos. El toldo venía también a pedirnos silencio, y callábamos.

Mientras, la profesora pisaba con sus dedos las páginas de un texto de Cernuda, ella con los dedos y yo con mis ojos, esperando que aquellos momentos nunca pasasen y que el peso de su mano sobre el papel detuviese el tiempo.

Entre tanto, el patio centinela aguardaba nuestra salida en algarabía. Un día tras otro. Un silencio tras el grito y un estruendo tras la calma.

Todavía puedo oler aquellos recuerdos; recuerdos de cuando la soleada tarde era la dueña de nuestras vidas y el preludio de nuestros sueños.

31 de marzo de 2008

Sevilla es más Sevilla...


Pues unos vienen y otros van. Y desde el centro de Sevilla (traducción aquí a la derecha) y con la venia de todos ustedes, permiso de la autoridad competente y si el tiempo no lo impide (vaya guasa…); le doy la bienvenida a nuestro amigo Gazpacho.

Nos llega por Abril un farolillo pasado por el crisol de Colombia, empapado (como todos los farolillos) del agua de aquella tierra. Sevilla, perdón si exagero, es más Sevilla con personas que piensan y que sienten como nuestro amigo. Personas de miras anchas, críticas y no exentas de sensibilidad.

Intento ponerme en tu lugar, Gazpacho. En la cantidad de sensaciones, algunas supongo que contradictorias, que estarás viviendo. Pero como intuyo que ponerme en tu piel es imposible, Puente de Barcas y yo nos limitamos a darte la bienvenida a tu tierra madre.

25 de marzo de 2008

A mi Hermano Anónimo

Querido Hermano:

Hace poco te di la dirección de esta casa. Vaya ironía. Decirte a ti dónde está la calle Orfila. La dirección de ésta, vuestra casa, la sabe poquita gente. Y es que el aforo es reducido y yo, que me considero buen anfitrión, necesito tratar a todo el que me visita con el mayor de los desvelos.

Como dejas ver en tus comentarios, tu vida va a cambiar en breve. Y la nube de nostalgia (ya sin agua), que sacude mis sentimientos me mueve a escribirte unas líneas haciéndolas públicas en este foro.

Llegado este punto quiero darte las gracias por haber velado por mí, desde aquel lejano Sábado Santo del 92. Por haber puesto siempre tu mano sobre mi hombro. Por ser mi maestro debajo y por ser una referencia continua en lo que a la rectitud de una persona se trata. Ha pasado mucho tiempo, ¿verdad? Hemos visto de todo un poco, en el paso, en la Hermandad, fuera de ella…Y en todo lo que has tocado, de lleno o de refilón, has sentado cátedra.

Dices que “los de negro” te reservan el hueco aunque te bajes del avión el mismo Miércoles por la mañana. Eso no es cierto. “Los de negro” no te dan nada. Es El de blanco quien te reserva tu sitio. Mira qué curioso, que en este año perdido te había querido acercar un poquito más a Él. Si por mí fuera, tu sitio iría siempre vacío de no estar tú; (menos en la calle Tetuán y en el lomo de la entrada), tú me entiendes.

Les presento a ustedes a mi Hermano Anónimo, que se va a ir en silencio cerca de mi amigo Gazpacho hasta que Nuestra Madre de Regla le de un “chillío” para que se vuelva.

Un abrazo, Hermano de corazón morado y alma roja.

24 de marzo de 2008

"Ponerse"...

Pues nada, "a ponerse" otra vez en el palo y a dar la "chicotaíta" que dura 1 año. A todos, gracias de corazón por los comentarios en mi ausencia. A mi Hermano Anónimo, decirle que si de verdad lo sentí por alguien, fue por él.
Por último, a Puente de Barcas, gracias por soportarme esta semana...
Vuelta al trabajo, con 3 Centurias de correos por leer, así que nada, vamos "a andarle" un poquito.
De nuevo, gracias.

13 de marzo de 2008

La Espera

Huele a cera, a aguardiente, a incienso; nubes y claros. El bacalao negro y oro está esperando, es testigo “de protocolo”. Ya no se ve. Plumas y más plumas lo tapan. Claros y nubes. La música va alejándose de izquierda a derecha para dejar paso a la Espera.

La Espera nos trae el recuerdo, nos deja pensando en el ayer, en la vida y en la muerte, en nuestra gente…la que está, la que no está.



- ¿Cuántos tramos han pasado?
- Pues no sé, yo creo que la Virgen debe estar ya en San Juan de la Palma.

Las nubes y los claros nos distraen en esta espera mágica, en esta impaciencia que nos va a destrozar los nervios. Tengo los gemelos como los de un romano de Miñarro, de tanto ponerme de puntillas. Ya queda menos. Los nazarenos pasan en gracioso desorden, en una anarquía maravillosa que, paradójicamente, es el prólogo aterciopelado de la Perfección. Los cirios se van tiñendo de verde. Nuestro corazón también.

- ¡El bacalao!
- Entonces ahora es cuando está en San Juan de la Palma, o quizás ni haya llegado…si yo te lo dije, que todavía quedaba un rato.

A partir de aquí, es el alma lo que me tiembla. A partir de este momento todo pasa como si fuese un sueño. Ya nadie habla con nadie, la conversación no ha lugar. Otro año más, en el mismo sitio y a la justa hora que Ella quiere. La llevo viendo desde las primeras horas de la madrugada, aquí es Ella la que me mira porque yo a duras penas consigo despegar el mentón de mi pecho. Y cuando lo despego, me deslumbra su majestad y no puedo apenas mirarla.

Ya no nos distraemos con el cielo, ahora estamos en él.

Sé siempre nuestra Esperanza. Y ruega por nosotros. Amén.

12 de marzo de 2008

Ofrenda de Miércoles Santo


Me has visto crecer día tras día, mes a mes, un año detrás de otro. La gente dice que no tengo ojos para ti. La gente que no me conoce o que no quiere conocerme.

Sé que estás acostumbrada a mirar de reojo hacia tu izquierda para buscarme. Pero creo que no te importa. Porque lo que más quieres en el mundo es a tu Hijo. Y en el fondo te alegras de que siempre haya estado pegadito a Él. Desde pequeño no me he retirado nunca de su vera. No sé lo que es estar lejos de Él. Es verdad que tampoco me lo he planteado nunca.

Por eso, en ésta mi primera Semana Santa en la blogosfera, quiero dedicarte la “entrada oficial del Miércoles Santo” y darle un trincherazo a “lo que dise la gente”. Sabes que mi momento cumbre en nuestro día, tiene lugar en el oratorio improvisado en el que se convierten los 40 centímetros que hay entre tu palio y la pared. Cuando trazo la línea de oración que pasa por Tus manos, roza Tu perfil y termina en el Hombre de las Manos abiertas, tu Hijo. Esa es la perspectiva íntima que se clava en mi corazón cuando quedan solamente unas horas para que todo comience, y para que todo acabe.

Cuando quiero contemplarlo en Su Soberano Poder, ya ves, me pongo junto a ti.

Este año te ofrezco mi Estación de Penitencia, a 7 tramos de distancia.

Te espero en Villasís, cuando estés a punto de llegar a tu Tahona, cuando ya es más Jueves que Miércoles. Ahí estaré como he estado siempre, donde no te he fallado nunca.

Ya sabes Reina, dentro de una semanita. Y por último, intercede por todo el que necesita estar junto a Él, por mi gente, y ¿como no?, por estos “locos” que se asoman a esta casa.
Lo que quiero para mí, lo sabe tu Hijo…