Hombre, hay cosas en Sevilla para arreglar…tela, vamos, la tela de las 7 Puertas, de Peyré y de la Ciudad de Londres. Ya lo sé. Pero desde hace años todas las cuaresmas observo la creciente proliferación de asesinatos artísticos en los escaparates de los establecimientos. Principalmente es en las cafeterías, pero vamos, cualquier sitio es bueno: mercerías, inmobiliarias, agencias de seguros, y un sinfín de comercios.
Hay que poner en Cuaresma por el artículo 33 algo relacionado con la Semana Santa en el escaparate. Lo que sea. Es igual, aunque sea un bodrio.
Asesinatos artísticos. Quedó lejos aquel sencillo y fino detallito, ese cartel costumbrita o aquel pasito en miniatura. Hoy día, el propietario del establecimiento, le dice a un vecino suyo del bloque que es Imaginero (será por la imaginación, digo yo):
- ¿Qué pasa hombre?, es que verás, quiero decorar un poco el escaparate. A ver si me puedes hacer alguna cosilla, o algo que tengas hecho. No te preocupes, que yo te pongo un letrero bien grande con tu nombre. Y ya sabes, que todos los años te lo digo, que tú y tu familia tenéis la mesa reservada toda la semana. Mira, que me ofendo como no vengáis…
Ya está planeado el crimen. El crimen puede tener agravante alevoso, cuando se pone la copia de alguna Imagen conocida.
En la tierra donde pasean las obras de Juan de Mesa y Castillo, de Cayetano y los Hnos. Delgado, de La Roldana y del mejor de los Anónimos que jamás ha existido, pienso que alguien debía velar por estas cositas.
Voy a dar el primer paso. Voy a ver si el Sr. Torrijos tiene un blog, o algún sitio donde poder transmitirle mi indignación. A buen seguro, que encuentra una solución globalizada a mi insatisfacción artístico-devocional.
¿Qué piensan ustedes? Yo pienso que el “acatetamiento” de la Ciudad de la Gracia está llegando a límites que sobrepasan lo lícito. Y es imparable.